Este Búho no pudo dejar de emocionarse, cuando se enteró que unos estudios mexicanos habían llegado a un acuerdo con la Warner Bros, propietaria del catálogo de los dibujos animados de Hanna Barbera, para filmar una película sobre “Don gato y su pandilla”, entrañable serie de dibujos animados que se emitiera en Panamericana en la década de los 60 y 70. Pero pocos saben que la cadena ABC solo transmitió la serie una sola temporada: desde septiembre de 1960 hasta abril de 1961. Exactamente, 30 capítulos.
Es que la serie estrenada en horario estelar por la cadena no pegó en el público norteamericano. Sin embargo, en Latinoamérica, sobre todo en México, se convirtió en una serie de culto. El doblaje mexicano está considerado como uno de los mejores en la historia de los dibujos animados de Hanna Barbera. El gran actor y doblista Jorge “El tata” Arvizu, en la serie original, dio las voces al querido y mimado “Benito Bodoque” y al gran “Cucho”. Tuvo la gran iniciativa de darle a “Benito” una voz tierna, porque era el querubín de “Don gato”. Todo lo contrario a la voz gringa, que parecía un tío treintón.
Recuerdo que “Don gato” era una serie imperdible para grandes y chicos. En esos años maravillosos, en los gigantes televisores en blanco y negro, era el punto de reunión familiar. En la gran manzana de Nueva York, en medio de rascacielos y restaurantes lujosos, existe un callejón donde conviven seis gatos liderados por “Don gato”. El cerebro, un felino elegante, que le gusta el buen vivir y, sobre todo, sacar provecho del teléfono por donde el oficial de guardia, “Matute”, debe comunicarse con sus superiores. “Matute” representa la autoridad, que es burlada capítulo a capítulo por “Don gato”, aunque siempre, al final, los mininos acaban salvando al buen oficial, cuando ya sus superiores van a castigarlo.
Los integrantes de “La pandilla” era “Benito Bodoque”, el engreído de “Don gato”. Siempre está a su lado y es un “poco corchito” para comprender las cosas y siempre le pide consejo al líder. Muchos capítulos lo tienen como personaje principal. “Cucho”, ídolo en México, porque según el guión nació en ese país y tiene un acento del estado de Mérida, Yucatán.
Otro incondicional de “Don gato”, y también es enamoradizo, pero le falta cancha y siempre necesita ayuda de la pandilla para conquistar una gatita es “Demóstenes”, todo lo contrario a su tocayo, el gran orador griego. Es tartamudo y muy torpe. Para colmo, es el único que tiene un tremendo reloj, pero sufre para dar la hora. “Panza”, un gigoló en potencia. Es aliado de “Don gato” y siempre anda con una bufanda blanca con la que seduce a las gatitas. “Espanto”, más que un amigo, actúa como empleado de “Don gato”. Siempre habla de comida y es un eximio billarista. También toca el contrabajo en un grupo de jazz y anda con una corbata negra.
“La pandilla”, el filme más famoso de Nueva York, se estrenó en México batiendo el récord histórico de taquilla en el día del estreno. Quien dobló las voces de “Benito” y “Cucho”, “El tata” Arvizu, cincuenta años después recuerda: “A Cucho le di una voz bien mexicana, con acento yucateco. Eso alocaba a mis paisanos y a todos los latinoamericanos”. Este cronista nunca olvidará esos dos grandes capítulos donde “Cucho” fue el protagonista. En el Capítulo 11, se enamoró de una gatita de alcurnia, “Mimosa”, pero es muy tímido y no sabe cómo declararse, pero todos los de la pandilla lo ayudan. Haga fonomímica y conquiste a la bella cantando la canción: “Cucho está cantado ya/Cucho está cantando en fa/Cucho viene a dar su amor/a Mimosa que es todo un primor”. En otro capítulo, el 24, “Cucho” se enamora de la actriz Lola Glamour y sus amigos tuvieron que convertirlo en “El conde Cucho”.
La película se acaba de estrenar en los cines de Lima. Puede que la calidad y la técnica de los mexicanos no se asemeje a las maravillas de Pixar o DreamWorks norteamericanas, pero amor y devoción por los personajes, en las voces de aquellos doblistas históricos que participan en el filme, es suficiente para que los niños de ayer vayan al cines con sus hijos. Es el mejor homenaje a nuestra niñez. Apago el televisor.




